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La iniciativa Incubaemprende financia estudiantes en prácticas a emprendedores cantabros

By Primerempleo.com ;-)

El vivero de empresas de la Universidad (Cdtuc) financia estudiantes en prácticas para dar un empujón a algunas de sus sociedades.
Los trabajos prácticos han cobrado un peso clave en la evaluación tras la llegada del Plan Bolonia. Y su esencia, especialmente en los que ponen fin a la titulación o al posgrado, es la estrecha ligazón con la empresa. Se matan así dos pájaros de un tiro. Por un lado, se acerca al alumno a la realidad del tejido productivo donde se moverá en el mundo, se descongestiona el esfuerzo de la UC, incapaz de sostener tal cantidad de prácticas en sus laboratorios, y se estrechan lazos entre el campus y la economía del entorno. El problema es la crisis económica y la modificación del marco regulatorio que han puesto de cabeza la figura del becario. Muchas empresas ya no quieren tenerlos. De ahí que la UC haya decidido empezar por un espacio que antes no entraba en este saco, el conjunto de empresas que conforman el Centro de Desarrollo Tecnológico de la Universidad de Cantabria (Cdtuc). Lo más parecido a un vivero empresarial del campus.
A la iniciativa la han llamado Incubaemprende y consiste en una experiencia piloto que ayudará a incorporar personal en prácticas a las empresas de reciente creación con el objetivo de fomentar el éxito de las nuevas sociedades. Hasta el momento, se han publicado siete becas con una duración de cuatro meses desde el pasado marzo. Unos y otros se benefician de la idea: los empresarios tienen una ayuda extra que no viene mal en este tiempo, y los becarios encuentran una primera vía de ingreso en el mundo profesional. «Esto es perfecto para ver cómo funciona una empresa desde dentro y desde sus inicios. Podemos trabajar con gente joven y lo mejor es que se nos abren muchas vías de futuro. Por un lado, son empresas que están creciendo, que ya nos conocen, y que pueden ampliar personal dentro de un tiempo. Por otro, es una experiencia estupenda para animarse a crear tu propio negocio. Al fin y al cabo piensas que si lo han hecho ellos, ¿por qué no iba a ser yo también capaz?».
Ilusión recuperada
El ánimo de Francisco Alonso Borragán se contagia a todo el grupo de Denoe, la sociedad especializada en desarrollo de software y proyectos de sistemas informáticos. Recién salido de ingeniería informática, «me enteré de que existía esta beca y no me lo pensé. La verdad es que salí un poco desencantado de la carrera porque había aprendido mucha teoría pero no había visto clara su aplicación práctica», afirma. «Cuando llegué aquí recordé por qué había decidido estudiar esto».
Desde la perspectiva del empresario, de tan solo unos años más, «la idea es estupenda. Nos ayuda en el momento más delicado, cuando estamos empezando, y más si la situación económica no ayuda», reflexiona Abel Gómez, de 33 años, licenciado en Filología Inglesa. «Lo mejor de todo esto es que es gente en prácticas pero de una alta cualificación», matiza otro de los jóvenes emprendedores, Javier Molleda, de 31 años, ingeniero de Telecomunicaciones y artífice de Soumitech, especializados en desarrollo de herramientas de gestión, proyectos de formación y consultoría de hardware y software.
Serán, más o menos, unas 16 semanas para poner en práctica todo lo aprendido y también para aprender más. «He tenido que ponerme al día con la programación Android. Y me alegro porque es algo que me van a pedir allá donde vaya». Jema Palomo Alonso, licenciada en Físicas a falta del proyecto fin de carrera, es también becaria en otra de las empresas del Cdtuc. Terrasolum, está dedicada a las soluciones geotécnicas en 3D, asesoramiento especializado, asistencia técnica a obra, informes geotécnicos, etc. «Tenerlos nos ayuda mucho a poder dar un empujón al trabajo ahora que las cosas están tan mal», asegura Belén Martínez, cofundadora de la sociedad junto con Falko Schmidt.



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  • Fuente: El Diario Montañés |
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