Como superar la entrevista de trabajo I Parte
By Primerempleo.com ;-)
No en pocas casones tenemos que enfrentarnos a entrevistas, ya sean de trabajo, para una beca, para ascender dentro de nuestro puesto, son pruebas mediante las cuales intentan medir nuestras aptitudes y capacidades para el puesto ofertado. La pregunta es ¿Vamos realmente preparados a ellas?
El primer problema surge al saber o no saber qué tipo de entrevista será la que enfrentemos. Obviamente, la preparación que necesitamos será distinta si estamos hablando de una entrevista individual o grupal, si es una preliminar o tal vez la última tras un arduo proceso de selección por recursos humanos.
No debemos de obviar el pase que tiene una buena entrevista de trabajo a la hora de obtención de un puesto o incluso de conseguir una beca, ya que esta puede llegar a tener más peso que el propio curriculum y experiencia.
Podemos clasificar las entrevistas de trabajo atendiendo a distintas características. La primera de ellas es si nos encontramos ante una entrevista estructurada o por el contrario es una desestructurada.
¿Qué quiere decir esto? Puede ocurrir que al llegar a la entrevista nos encontremos con que el entrevistador sigue un guión predeterminado, con las preguntas tipo estándar hasta ir profundizando a la materia que realmente le interesa, por ejemplo tus conocimientos sobre un área determinada que es necesaria para cubrir el puesto vacante o cuál es tu plan de carrera profesional a medio plazo, o tus objetivos personales para ver si encajan con los de la empresa.
Aunque suele ser un tipo de entrevista más objetivo, porque en teoría a todos los candidatos se les pregunta lo mismo, deja poco margen para la espontaneidad y el interactuar propio de cada uno. Generalmente se persiguen respuestas concretas y no ambiguas con este tipo de entrevista para poder comparar posteriormente los resultados de los candidatos a fin de buscar un perfil óptimo de una forma más rápida.
Por otro lado, si al llegar a la entrevista nos encontramos con un ambiente un poco más distendido, donde la persona que no entrevista carece, al menos en apariencia, de guión, y va lanzando preguntas como en una conversación, estaremos ante una entrevista desestructurada donde lo que se persigue es ver la capacidad de iniciativa, estructuración y facilidad de palabra del candidato.
No debemos de confundirnos y creer que estamos ante un ambiente de compañerismo, porque, aunque el entrevistador trate de hacer el proceso lo más relajado posible estará en todo momento evaluando nuestra capacidad y habilidad de interactuar y dar respuesta a las preguntas suscitadas manteniendo el ritmo de la conversación. Quizás sea un poco menos objetiva que respecto a la anterior ya que las preguntas nunca serán al ciento por ciento iguales para todos los candidatos, pero a cambio obtendremos un pequeño margen para poder demostrar nuestras capacidades y dialéctica que quizás en una entrevista estructurado no hubiéramos podido haber hecho.
Igualmente podemos encontrar la entrevista mixta o semiestructurada que, aunque sigue un guión preestablecido, deja cierto margen para interactuar al entrevistador y entrevistado.
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